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MI QUERIDO URUGUAY...... YA
NO SOMOS LOS MISMOS 
(ACLARACIÓN : las palabras en
VERDE no figuran en la 22a. edición del D.R.A.E.)
En esta
época de globalización, aggiornate o quedas afuera!
Desde
que las insignias se llaman "pins", los maricones
"gays", las comidas frías "lunchs", y los
repartos de cine "castings", Uruguay no es el
mismo.
Ahora es mucho más moderno. Durante muchos años, los
uruguayos estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y,
lo que es todavía peor, sin darnos cuenta siquiera de lo
atrasados que estábamos.
Los niños leían revistas en vez de cómics,
los jóvenes hacían asaltos en vez de parties, los
estudiantes y gremialistas pegaban pósters
creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios
en vez de bisnes, las secretarias usaban medias can-can en
vez de panties, y los obreros, tan ordinarios, sacaban la
fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware.
Yo, en la escuela, hice aerobic
muchas veces, pero en mi ignorancia creía que hacía
gimnasia. Afortunadamente, todo esto ya ha cambiado.
Hoy, Uruguay es un país moderno, y a los uruguayos se nos
nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy
importante...
Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad, decíamos
"estoy hasta las bolas o hasta las manos" cuando en realidad, no nos
dábamos cuenta que estábamos "a full", que
queda mucho más paquete y es un "wording"
mucho más simple ¿viste?.
Cuando decidíamos parar un poco para comer o
tomar algo, decíamos "la cortamos y vamos al bar a comer unos panchos";
éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta que en realidad estábamos
haciendo un "break"
No es lo mismo decir bacón que tocino -aunque tenga igual de
grasa-, ni
vestíbulo que hall, y cuando jugamos al polo ventaja no
es lo mismo que handicap. Las cosas, en otro idioma,
mejoran mucho y tienen mayor presencia.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es
realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de
cien palabras.
Desde ese punto de vista, los uruguayos estamos ya
completamente modernizados.
Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale.
Porque, mientras en otros países toman sólo del inglés las
palabras que no tienen -bien porque sus idiomas son pobres,
cosa que no es nuestro caso, o bien, porque pertenecen a
lenguajes de reciente creación, como el de la economía o el
de la informática-, nosotros, más generosos, hemos ido más
allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta.
Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para
superarnos.
Ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcochos, sino
"cookies", que queda mucho más fino, ni tenemos
sentimientos, sino filins, que es mucho más elegante.
Y de la misma manera, sacamos tiques,
compramos compacts, usamos
kleenex, comemos sándwichs,
vamos al pub, hacemos footing (nada de estar caminando así
nomás) y, los domingos, cuando salimos al campo -que algunos,
los más modernos, llaman country- en lugar de acampar como
hasta ahora, hacemos camping. Y todo ello ya digo, con
la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia.
Obviamente, esos cambios de lenguaje han influído en nuestras
costumbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho
más moderno y elegante es decir, más "fashion".
Los uruguayos ya no usan calzoncillos, sino slips, lo que
permite marcar bulto con más soltura que a nuestros padres; ni vaqueros
sino "jeans", y
cuando uno se afeita, a continuación se echa after shave, que
deja la cara mucho más suave y fresca que el tónico que
usaba mi abuelo.
En Uruguay la gente ya no corre: hace jogging; ya no estudia:
hace másters; ya no atraca: utiliza el parking. En la oficina,
el jefe ya no es el jefe: es el boss, y está siempre en mitins con la
public-relations o va a hacer bisnes junto
con su secretaria, o mejor: assistant.
En su maletín de mano, al revés que los de antes, que lo
llevaban repleto de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una
personal computer y un fax-módem,
no lleva una agenda de papel sino una PalmTop, por si acaso.
La secretaria tampoco le va a la zaga: hace mailings y
trainings y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer aerobics.
Allí se encuentra con todas las de la jet, que vienen
de hacerse liftings, y
con alguna top- model amante del body-
fitness y del yogur
light, y cuando acuden a un
cocktail toman bíter y
rosbif, que aunque parezca lo mismo, es mucho
más digestivo y engorda menos que la carne.
En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni
presenta como
antes.
Ahora hacen interviús
y presentan magazines, en lugar de los programas de revistas
que dan mucha más presencia aunque aparezcan siempre los
mismos y con los mismos collares.
Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el rato, al magazín
se le llama show -que es distinto de espectáculo-, y si este
es un show porno, es decir, tiene carne, se le adjetiva de
reality.
En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino
spots, que aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de
canal o hacer zapping.
El mercado ahora es el market; el autoservicio: el
self-service; el escalafón: el ranking; la carne: steak;el
representante: el mánager y la entrega a domicilio, el "delivery".
Y desde hace algún tiempo, los importantes también son vips;
los auriculares walk-man; los puestos de venta: stands; los
ejecutivos: yuppies; las niñeras: baby-sitters, y los
derechos de autor: royalties.
Y por supuesto ya no pedimos perdón: decimos "sorry".
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país
tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos
avergonzaba, sólo nos queda decir siesta (la única palabra
que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a
favor nuestro) con acento americano.
P.D.: tendríamos que omitir los tildes,
porque ya no son fashion (of course)
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(ACLARACIÓN : las palabras en
VERDE no figuran en la 22a. edición del D.R.A.E.)
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